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Coches viejos que vuelven a nacer

Le han ofrecido mucho por alguno de sus “tesoros” pero los quiere demasiado para cambiarlos por dinero, “mientras pueda, no se venden”. Hace bien, porque a los coches viejos les pasa lo contrario que a los nuevos, a más tiempo más valen. Juan Carlos Gutiérrez Marichal trabaja y se divierte con lo mismo, es conductor de Guaguas Municipales desde hace 15 años, y emplea su tiempo libre en arreglar unos coches que otros tiraron por viejos. “Es una satisfacción verlos renacer, revisar la mecánica, buscar repuestos, tapizarlos y lavarlos. Es un entretenimiento que voy amoldando a mi tiempo y a mi bolsillo, no tengo prisa”. Marichal es un “manitas” porque todos los coches funcionan y de vez en cuando los saca de paseo. Algunos de los vehículos han podido verse en exposiciones celebradas en Triana o en la Alameda de Colón, y en la ruta hasta Tejeda que organizó el Club de Automóviles Antiguos de Las Palmas, del que es socio.

Empezó sin pensarlo, conservaba los dos coches que tuvo su padre y los demás fueron apareciendo, han querido regalarle alguno más pero no ha podido aceptarlo porque en el almacén donde los guarda ya no caben más. “Conseguirlos no me ha costado porque la mayoría son regalados. Lo caro es reparar las chapas, los motores aguantan mejor porque antes se hacían para que duraran. El problema es encontrar repuestos, hay algún especialista que tiene piezas, otras las he buscado por Internet”. El ejemplo de búsqueda más complicado fueron unas gomas para el parabrisas de un Ford, las encontró en Australia, y llegaron.

No hace falta decir que a Marichal le gusta conducir, sobre todo vehículos grandes como las guaguas. Lo de coleccionar coches -antiguos más que viejos-es una afición, él dice que es como una “fiebre”.



Los “tesoros” de Gutiérrez Marichal

El más antiguo es un Borgwward de 1960, modelo Arabella y con matrícula GC 15233. La marca alemana dejó de existir en 1963 y éste, según las noticias de los expertos, es el único ejemplar que queda en Canarias. Se lo encontró en Montaña Los Vélez, un particular lo tenía en un patio. El segundo más antiguo es un furgón de la marca inglesa Bedford, de 1961, y que es el más viejo que queda “vivo”. De 1963 es el coche alemán Opel, modelo Rekord, actualmente reparándose en un chapista. La lista sigue con un Vauxhall, modelo Víctor 101, y que fue propiedad de su padre. Data de 1964 y su matrícula es GC 32809. También de 1964 es el único ejemplar “vivo” que queda del Ford modelo Zephyr. Tirado en una carretera de San Mateo se encontró el único Ford, modelo Zodiac, que queda en Canarias, es de 1966 y lleva la matrícula GC 36276. Ya de los años setenta son un Vauxhall Víctor 1800, de 1974, y un Triumph 2500 de 1977. La colección se completa con un Citroën “dos caballos” de 1979.