Líneas y Horarios Puntos de venta
Sobre
Guaguas Municipales
Tarifas y Carnets


Muévete en Guagua por
Las Palmas de Gran Canaria



Noticias de última hora



Revista En Marcha



Enlaces de interés


Pepe Huertas, el último patrono

La municipalización, una experiencia personal

Ha sido una de esas casualidades que parecen buscadas a propósito. Nosotros hablando mucho del 25 aniversario de la municipalización del servicio de guaguas, y justo en este mes de mayo se nos ha jubilado el último patrono. Pepe matiza “quizá quede alguno de los más nuevos, pero de los viejos viejos sí, soy el último que quedaba en la empresa”. Para todos es Pepe Huertas, uno de los históricos de aquella Asociación Patronal de Jardineras Guaguas y, después, de Guaguas Municipales. Pero no es su apellido real, Huertas es “un nombre de guerra”, era el segundo apellido de su padre, así se conocía al progenitor, y así se siguió llamando al hijo que, en realidad, se llama José García Castillo.

Pepe heredó el nombre y la guagua. En 1965, al morir su padre y contando con 25 años, se encontró que era propietario de una guagua Büssing con el número 17 y que había que enfrentarse a un trabajo difícil. A pesar de ser un joven patrono no se sintió muy feliz, “se trabajaban 16 horas diarias por un mal sueldo, era muy duro y las pocas veces que descansabas le dabas el turno a algún cobrador con carnet. Los patronos ganábamos por viajes, el promedio eran 100 o 110 viajes cada quincena, no teníamos líneas asignadas sino que cada día te tocaba una distinta”. Ya en los años setenta Pepe cambió la vieja guagua por una Pegaso, pero el trabajo seguía siendo igual de duro. La situación de la Patronal empeoraba con el tiempo y cuando llegó el secuestro del servicio por parte del Ayuntamiento, 1977, la Asociación estaba en la ruina. “Estábamos tan mal que si el Ayuntamiento no lo secuestra hubiéramos tenido que regalarle las guaguas. No había dinero ni para la subida de sueldos, ni para proveedores o para mejorar el servicio”.

Pepe cree que el Ayuntamiento pensó en ese momento que las cosas no debían estar tan mal, pero se hizo una auditoría y el resultado fue que, efectivamente, aquello era una ruina. Pepe Huertas guarda muchos papeles de aquella época y uno de ellos es curioso por lo drástico de la orden. El que era interventor municipal, seguramente temiéndose una rebelión de los patronos por el secuestro, envió a todos y cada uno una carta conminándoles a presentarse con la guagua en la oficina de liquidación de San Nicolás y esperar órdenes “en el plazo de 1 hora”.

Rodríguez Batllori, ese era el interventor, no debía saber el enorme favor que se les estaba haciendo a los patronos. Dos años después, en 1979, llegó la municipalización y el Ayuntamiento pagó a todos por igual, 4 millones por guagua, un buen negocio. Pero, claro, cambiar de dueño a empleado tuvo que ser un trago bastante amargo. “La verdad es que el cambio fue un trauma, yo me sentí mal. La parte buena es que pasar a ser empleado significó mejorar la situación económica y laboral, menos horas de trabajo y mejor sueldo”. La que mejor resumió el alivio de este cambio fue su mujer, con esa sensatez que tienen ellas en los momentos complicados le dijo a Pepe, “dicen que ahora el 23 de octubre se va a llamar el día del guagüero, pues debería llamarse el día del ex-patrono porque somos nosotros los que tenemos que celebrarlo”.

En 1979 Pepe Huertas es conductor de guaguas, empieza en la línea 7. En 1988 se presenta a los exámenes de inspector y gana el puesto. En 1999 llega a jefe de sección y se ha retirado con esa máxima categoría. Se ha sentido bien en su trabajo, “no he tenido problemas con nadie en la empresa, y si ha habido alguna etapa mala no me acuerdo”. Su resumen sobre cómo ha visto la compañía en los últimos años es clara, “la modernización ha sido muy buena, lo único que no me gusta es que se haya perdido aquella sensación que teníamos antes de ser como una gran familia”.

Pepe se ha jubilado sabiendo lo mucho que se le aprecia en la empresa, por su trabajo impecable y su buen caracter. Tiene una cara de satisfacción que da gloria verle, dice que le gustaría hacer alguno de esos viajes que muchas veces pensó pero que no pudo hacer, Australia por ejemplo. ¿Su tiempo libre?, no va a tener mucho, “voy a dedicarme a llevar a mis nietos al colegio, tengo seis”.