Antonio García Infanzón deja la puerta abierta a la esperanza, cree que la seguridad vial mejorará con el tiempo, que las cifras de muertos y heridos en calles y carreteras disminuirán, "es un cambio muy lento pero hay esperanza, otras sociedades lo han conseguido". Y eso que partimos de una realidad bastante negra, España tiene el dudoso honor de estar a la cabeza de lo peor de Europa en accidentes, a nivel de países como Turquía, Grecia y Portugal, "y bien lejos de países como el Reino Unido donde con una infraestructura similar en carreteras y el doble de coches, tienen la mitad de víctimas mortales al año". La pregunta inmediata es ¿por qué? y la respuesta del experto es contundente "por la educación". El término requiere explicación, que en este caso la educación vial no es sólo corrección y buenas maneras, "es el respeto a los demás, el no pensar sólo en uno mismo, es saber que tenemos que convivir y compartir un espacio, es el conocimiento de las consecuencias de lo que hacemos".
En lo único que parece que hemos avanzado es en no buscar culpables por fuera, ni mal asfalto en carreteras ni máquinas que fallan, los culpables somos los que conducimos y lo sabemos, los accidentes tienen un responsable directo, el factor humano. Y si lo sabemos ¿por qué ocurren los accidentes?, "por falta de atención, por distracciones, por exceso de confianza. Hoy no se conduce, se dirige, es algo sencillo a lo que te acostumbras y la propia experiencia te lleva a malas actitudes. Acabamos pensando que el coche va solo".
García Infanzón tiene bien estudiados a los conductores profesionales, a los que pasan muchas horas al volante y durante muchos años de su vida, y en los que diferencia tres fases que tienen mucho que ver con su posición mental ante la conducción, "los mayores accidentes se producen en la primera etapa y en la última, en una primera fase porque hay falta de adaptación al vehículo y de experiencia, en la última porque hay exceso de confianza. El tramo intermedio suele ser el más seguro porque ya se ha reaccionado ante un accidente y se ha ganado sabiduría y confianza".
Educación Vial es igual a Seguridad Vial, y viceversa, lo uno nos lleva a lo otro. Es tan simple que parece mentira que, todavía, no hayamos sido capaces de aprenderlo.