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El Batán

Recuperando tradiciones

"El acto de entrega de viviendas, que fue público, revistió unos caracteres extraordinarios". Así reflejaba una reseña informativa de enero de 1971 el solemne acto de recepción de las primeras viviendas de El Batán. En aquella época entregar una casa era un acontecimiento que merecía la visita nada menos que del Ministro de la Vivienda, a quien acompañaban el Gobernador Civil, el Presidente del Cabildo, el Alcalde de la Ciudad y hasta el Obispo. El Batán se fue haciendo por etapas y todas ellas se desarrollaron en los años setenta del pasado siglo.

El barrio se inicia en el actual Centro de Salud y se extiende hasta el final de la calle Severo Ochoa, lindando ya con El Secadero. Ocupa lo que fue un barranco que se conocía por el nombre de batán -molino de agua- y en la actualidad cuenta con 1.200 viviendas y unos 5.000 vecinos. La promoción se puso en marcha por la entonces Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria, que compró los terrenos y empezó a urbanizar en 1967. Las primeras 300 viviendas entregadas en 1971 costaron a sus propietarios 225.000 pesetas, las siguientes ya valían 325.000, luego se añadirían más casas entregadas en 1974, otra promoción a finales de los setenta, y con algunos chalets y duplex se completó lo que es el actual barrio.

Desde el principio las cosas se hicieron bien. Lo recuerdan la presidenta y el coordinador de la Asociación de Vecinos "La voz del Batán", Encarna Gil y José Marrero, porque desde la entrega de la primeras viviendas el barrio estaba urbanizado, contaba con agua, luz y alcantarillado. "Eran buenas casas, de calidad. Se dieron grandes facilidades para comprarlas, hasta 15 años para pagarlas. El barrio se creó sobre todo con emigrantes de los campos, familias que venían de San Nicolás, San Mateo, Agaete, Tejeda ... Lo único que faltaba en aquellos años era un acceso directo al barrio, entonces se entraba por San Roque". También el servicio de guaguas llegó casi desde el principio, y también tenía que entrar por San Roque, llegando al barrio de Los Picos, justo en el borde de El Batán.

Los vecinos han trabajado durante años para conseguir equipamierntos, "en este momento tenemos ya un Centro de Salud, un local para la Asociación de Vecinos, campo de fútbol, terrero de lucha y dos parques infantiles". Pero siempre faltan dotaciones, "nos hace falta un centro de comercial con todo tipo de tiendas, una guardería y un local para la gente mayor".

El Batán es un barrio tranquilo, "realmente es un barrio dormitorio, al no tener lugares de ocio las familias se van los fines de semana a sus pueblos". Y cuenta el barrio con una única asociación, activa y trabajadora. "La voz del Batán" nació a principio de los años setenta como asociación de cabezas de familia, luego pasó a ser ya de vecinos. Además de organizar clases de pintura y de baile, cursos de cocina y de manipulación de alimentos, partidas de envite y dominó, la asociación tiene el orgullo de haber rescatado una tradición de los años setenta, "hemos recuperado la bajada de la palmera, el recorrido se hizo por primera vez en octubre del 2001 y tendrá continuación este año".

El Batán tiene conexión con La Plazuela y con la Estación de Santa Catalina con las líneas de Guaguas Municipales 70 y 72, las dos llegan hasta El Secadero.