Carnaval 2003, funcionó la seguridad, hubo tranquilidad
Y casi 65.000 carnavaleros usaron la guagua
Dos buenas noticias sobre el Carnaval, no hubo problemas de seguridad así que conductores y viajeros estuvieron tranquilos, y casi 65.000 carnavaleros usaron las guaguas para ir y venir de la zona de Santa Catalina.
Para ser exactos, 64.732 viajeros utilizaron la guagua para sus desplazamientos durante las cinco noches y madrugadas, las de los mogollones, del Carnaval 2003.
La mayor afluencia se registró la noche del 3 de marzo con un record de viajeros de 16.620, seguida por la noche del 1 de marzo con 15.530.
Lo más importante y lo que más nos preocupa en esos días es la seguridad. Buen resultado. El dispositivo puesto en marcha entre la Policía Nacional, la Policía Local y Guaguas Municipales, funcionó correctamente para garantizar la seguridad y evitar problemas a los viajeros y a los conductores. No se registraron agresiones a los trabajadores de Guaguas Municipales que realizaron los Servicios Especiales de Carnaval.
Como en años anteriores las guaguas son las que han soportado los ataques vandálicos de algunos. Los destrozos se centraron en espejos interiores, carcasas y tubos de fluorescentes, y retrovisores. El daño más grave lo sufrió una guagua articulada que resultó con el fuelle central rajado. Como consecuencia de estos actos vandálicos, nueve guaguas tuvieron que ser retiradas para ser reparadas en talleres. El coste económico de las reparaciones asciende a más de 7.000 euros.
Como todo no va a ser lamentarse, también hubo diversión. Y si no que se lo digan a los irreconocibles trabajadores de la empresa, muy rockeros ellos y ellas, que protagonizaron la Cabalgata a bordo de la carroza de la empresa titulada Guaguateque. De puertas adentro del guateque hubo comida y bebida, y de puertas afuera se repartieron 400 kilos de caramelos.
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Los conductores voluntarios
El trabajo de los conductores voluntarios en las noches y madrugadas del Carnaval es fundamental, sin ellos miles de carnavaleros se verían tirados en la calle o con la única opción de hacer footing hasta su barrio. Por eso toda la seguridad que se despliegue es justa y necesaria. Cada año los dispositivos se han reforzado más, y los resultados demuestran que es eso lo que hay que hacer, en definitiva, no bajar la guardia aunque, como en este Carnaval 2003, no haya habido problemas.
Muchos de los conductores son veteranos en estas lides y saben que, aparte de la noche, los momentos difíciles pueden llegar en las horas de la mañana, a eso de las 6 cuando aterriza en las guaguas la avalancha de los que van de retirada. Vale de mucho la experiencia de un conductor, el saber que con paciencia y tolerancia se sortean muchos conflictos.
En este Carnaval se han tomado iniciativas de seguridad que los conductores han valorado positivamente. Por ejemplo, no permitir que grupos de mascaritas con botellones ocuparan la zona de Mesa y López, como otros años en que llegaron casi a bloquearla. Esa medida quitó presión a los conductores, facilitó el tránsito de las guaguas, y de paso mejoró la seguridad vial. Un acierto.
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