Mucho deben gustarle el transporte y los retos para cambiar una posición cómoda por un trabajo comprometido. Este es ese tipo de cargos que pueden calificarse de “caramelo envenenado”, el tiempo le dirá si tiene más de lo primero que de lo segundo. Oscar Martín Franco acaba de estrenarse como director gerente de la Autoridad Única del Transporte, esa entidad que se creó para conseguir una buena organización del transporte y que, hasta la fecha, de poco o nada ha servido. Más vale pasar página y depositar las esperanzas en este profesional con ideas claras, con conocimientos amplios de la materia y, muy importante, con sentido del humor.
En el número de noviembre de esta revista les presentamos a los cuatro cargos responsables del transporte a nivel regional, insular y local. Faltaba el titular de la Autoridad Única y había mucha curiosidad sobre ese nombramiento pendiente. Mientras se hacían conjeturas, pasó lo que a veces pasa en estos casos, que lo teníamos cerca y no lo sabíamos. Oscar Martín ha sido durante 8 años vocal en el Consejo de Administración de Guaguas Municipales, formando parte del grupo de cuatro profesionales independientes y expertos que ayudan desde el Consejo a la toma de decisiones en la empresa.
Su relación con el transporte le viene por nacimiento. Su padre es Manuel Martín, un histórico en el sector y que se acaba de jubilar -es un decir- como presidente de Las Palmas Bus. Aunque lo lógico es que hubiera entrado en la empresa familiar, lo del transporte discrecional no le convencía y más con el panorama existente, “con fuerte competencia entre empresas, tarifas a la baja, mínima rentabilidad y una calidad en el servicio no todo lo buena que debería ser, en definitiva, el transporte discrecional pasa por un periodo de estrangulamiento”.
Desde 1987 Oscar Martín ha ejercido como economista y asesor fiscal desde su propio despacho. Nunca se ha apartado del sector porque muchos de sus clientes pertenecen al mundo del transporte. No desconoce los entresijos de las empresas tanto regulares como discrecionales.
A sus 43 años y con un despacho bien organizado que puede dejar en manos de otros porque, dice, no es imprescindible, aceptó la propuesta del vicepresidente del Cabildo Insular Juan José Cardona. ¿Y por qué la aceptó?, “es como un reto, conozco la materia y me gustó la idea de un cambio y ver si puedo relanzar esta entidad”. La meta del director gerente de la AUT es clara, “que esto funcione”.
El Cabildo Insular de Gran Canaria y los Ayuntamientos de Las Palmas de Gran Canaria y de Santa Lucía integran la Autoridad Única, estos socios delegan en la entidad todo lo relativo al transporte regular a nivel Isla. “Hasta ahora parece que la Autoridad Única ha estado abandonada por los propios socios, no ha cumplido ni ha hecho cumplir lo que es su función, establecer la política del transporte”.
Oscar Martín confía en poder consensuar posiciones, y agilizar muchos temas que se han quedado paralizados durante demasiado tiempo. En el presente hay un cambio que puede favorecer el entendimiento -al menos en lo que se refiere a las administraciones responsables- que tanto Cabildo como Ayuntamiento tienen el mismo color político.
El diagnóstico sobre la inoperatividad de la entidad es claro. “Un primer problema ha sido que, ante la falta de agilidad de la AUT, las operadoras han tenido que tomar decisiones por su cuenta. De esta forma, se ha visto sólo a este órgano como el que repartía las subvenciones que llegan de las administraciones, y no como lo que debe ser, como un órgano planificador”. Lo que quiere conseguir Oscar Martín es planificar en la línea correcta, “lo técnicos debemos hacer nuestro trabajo que es presentar propuestas de futuro, y la Junta de Gobierno tomar las decisiones”.
Hay por delante un desafío que, si algo bueno tiene, es que cualquier cosa que haga se va a notar. El nuevo director gerente tiene todo por hacer.
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Autoridad Única del Transporte de Gran Canaria
El convenio de creación de este organismo se firmó en mayo de 1999 entre el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, se dejó la puerta abierta para que se incorporaran los demás Ayuntamientos de la Isla. La creación de la AUT llegó para hacer realidad la idea del transporte insular integrado. Lo que se anunció entonces fue que la nueva Autoridad sería el instrumento mediante el cual las Administraciones podrían ejercer conjuntamente sus competencias sobre el transporte público colectivo, y tomar las medidas necesarias para lograr la deseada integración, respetando la autonomía de gestión de las empresas que prestan los servicios de transporte.
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