Como hijo y nieto de guagüeros se suponía que Jonay debería haber seguido la saga de la familia, pero no, a él no le ha llamado esto de las guaguas, ha preferido ser agente de emergencias y ocupar su tiempo libre en una afición peculiar: coleccionar caracolas.
El conductor Sergio Calderín es su padre, y su abuelo es uno de aquellos patronos que vivió la municipalización y transformación de la empresa, Cayetano García Calderín. Tan especial es la afición de Jonay que dice que en Gran Canaria sólo conoce a otro coleccionista. Empezó simplemente porque le gustaban las cosas del mar y, en plan serio, inició la colección hace cinco años.
“En este momento tengo unas 900 piezas. Algunas de las caracolas las he recogido en las playas, otras son compradas o intercambiadas vía Internet”. Se gasta bastante dinero en las caracolas y también en los libros, porque ha tenido que estudiar para conocer, saber nombres, diferenciar; de hecho los nombres de estas preciosidades marinas son casi impronunciables. Al intercambiar con otros coleccionistas del mundo las piezas que más le piden de nuestra isla son las llamadas “porcelanas”.